5 Claves para ponerle nombre a un negocio

por | 10 noviembre, 2017
¿Cómo poner nombre a una empresa?

¿Cómo poner nombre a una empresa?

A la hora de montar un negocio el nombre puede parecer baladí; pero no, no lo es. De hecho es algo realmente complejo y vital. Tened en cuenta que será la imagen que os acompañará por años, y como imagino, querréis estar orgullosos de ella, ¿verdad? Vamos a ver cómo narices encontrar un nombre decente para un negocio/empresa/marca y no caer en las burradas que se ven por ahí. 

Y por cierto, que conste que no tenía previsto hacer este post, ya que en su lugar os iba a hablar sobre unos modelos oficiales muy majos de la Agencia Trbutaria. Pero es que ayer me dio por darme una vuelta por Castro Urdiales (Cantabria) y me quedé ojiplático cuando entrando al pueblo me topé con un anuncio gigante que decía “Ibex 35 Fitness Center”. ¡Tócate las narices! Tuve que dar la vuelta para comprobar que no había leído mal. Y no, no lo hice; así era. ¿Sería un gimnasio de brokers?¿Estiraría ahí sus jamones la señora Botín? Quién sabe, pero seguro que tiene una historia detrás. Lo que si es cierto es que me dió cancha para el post de hoy.

Cómo ponerle el nombre a un negocio

Mitsubishi Pajero, todo un clásico

Mitsubishi Pajero, todo un clásico

Pues bien, al lio; vamos a ver cómo encontrar un buen nombre para un negocio. Algo que por cierto es más complicado de lo que en un inicio podría parecer.

  1. Que signifique algo

    Actualmente hay una tendencia a poner nombres agilipollados a las empresas; pues muchos, cegados por las modas y lo cool chupiguay de recurrir al inglés, se sacan de la manga cosas que ni van ni vienen. Y si encima lo hace alguien sin conocimientos de este idioma o un emprendedor que no tenga previsto vender más allá de España, la cosa empeora.

    ¿Qué necesidad hay de poner a un pequeño negocio el nombre “Villanueva Shoes Store”.¡Me sangran los ojos, señores!

    Tenéis que buscar un nombre que signifique algo para vosotros, un término del que no os vayáis a aburrir. De hecho pensad que esto es como un tatuaje, donde si no escogéis algo con significado y sentido para vosotros, estaréis cometiendo un error. ¿Un ejemplo? Más vale que pongáis “Zapatería Madrileña”, porque la dueña es de ahí; que el irrelevante “Villanueva Shoes Store”. Mirad los nombres de vuestros hijos o padres, el de un ser querido, el de un municipio o lugar con el que os sintáis en sintonía, un apellido, etc. ¡Algo con significado!

  2. Que no quede desubicado

    El ejemplo que os ponía al inicio sería ideal para meter en este apartado…¿”Ibex 35” un gimnasio? Seguro que ese nombre cumple con el primer punto, ya que el dueño lo habrá puesto por algo. Y más aun teniendo en cuenta cuál es el logo (unas gráficas bursátiles). ¡Pero no! ¿Qué narices tiene que ver el Ibex con un gimnasio? Está desubicado.

    Los términos que figuren en vuestra marca o denominación social deben ir en consonancia con vuestro negocio; que no se caigáis en la problemática de tener que andar diciéndole a la gente que ahí se va a poner el culo duro y no a invertir en Inditex. ¿Me hago entender?

    De hecho, si la denominación social y el objeto social llevan a equivocación, es posible que el Registro Mercantil os eche para atrás el nombre en cuestión. Por ejemplo no podríais poner a una empresa el nombre “Chorizos Agustín” si declaráis que vais a vender libros de política.

  3. Que sea fácil de recordar y escribir

    Esto es un poco relativo, ya que cada caso es un mundo y no siempre conviene forzar una marca para hacerla “legible”. Y si no que se lo digan a Lidl o Toys “R” Us. ¿Seríais capaces de escribir esos nombres si os los dijeran y no conciérais previamente las marcas en cuestión? Ya os digo yo que no.

    El poner nombres exóticos, en otros idiomas o enrevesados puede hacer que las facturas os las emitan mal, que la gente ajena a Google no atine a poner vuestra URL en el navegador, etc. Por ello en líneas generales conviene que a la hora de poner nombre a una empresa se escoja algo sencillo y directo.

  4. Que no haya una marca registrada cercana

    Antes de hacer nada convendría que echarais un vistazo a la Oficina Española de Marcas y Patentes, ya que existe la posibilidad de que os decantéis por un nombre que cumple los puntos anteriores y esté cogido. Y si no es ese otro cercano.

    Muchas batallas legales entre compañías se dan por esta razón, así que más os vale que andéis con pies de plomo y no os montéis una empresa que se llame “Zapatillas Niki”.

  5. Cuidado con el lenguaje coloquial y la RAE

    Hay muchas palabras que desconocemos, así que convendría que antes de poner nombre a una marca revisarais que el término en cuestión no exista en el diccionario para una definición cuanto menos perjudicial para vuestros intereses. ¿Chocolates Detrito? Mejor no…

    Y con el lenguaje coloquial tres cuartas partes de lo mismo. Buscad bien antes de decidiros por algo, ya que en LATAM el español varía mucho respecto a lo que tenemos aquí y la polisemia está a la orden del día. Un ejemplo claro de esto sería la marca “Conservas Cuca”. ¿Sabiaís que en algunos países de Sudamerica “Cuca” es “vagina”? De hecho aquí en España “cuca” es un diminutivo de “cucaracha”. Y bueno, no creo que la firma corservera haya sacado aún ese producto al mercado.

En el listado podría haber metido muchos otros puntos, pero con que cumpláis con estos creo que vuestra empresa podría tener un activo importante: su nombre. Y sí, ya se que no es tan fácil; si no, ¿por qué creéis que existen los expertos en poner nombres a las cosas? Los modernos les llaman expertos en “naming” -Ojú-.

 

Artículos relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *