10 consejos para emprender basados en mi propia experiencia

por | 17 agosto, 2016
Consejos para emprender

Fuente: Forges | Forges.com

A la hora de montar un negocio, sea en la red o en la vía pública, lo habitual es que el emprendedor se encuentre exultante a más no poder. Y bueno, si nos paramos a mirarlo con detenimiento, es algo normal. No tendrá que soportar más al jefe de turno, podrá organizarse como quiera, y en definitiva “será dueño de su futuro”. Todo ventajas, ¿verdad? Pues nada más lejos de la realidad, pues a la hora de la verdad hay ciertas cosas que quizá no se contemplen y que podrían acabar derrumbando un sueño e incluso un futuro económico. De ahí que en esta ocasión, y para ir dando arranque al blog, me gustaría mostraros una serie de consejos para emprender basados en mi propia experiencia. Espero que os puedan ser de ayuda, pues yo habría pagado por ser consciente de ellos al inicio.

Consejos para emprender un negocio sin morir en el intento

  1. Cuidado con las proyecciones demasiado optimistas

    ¿Os suena la “cuenta de la lechera”? Es un dicho popular que hace alusión a las personas que, sin tener una experiencia que lo valide, se ponen a hacer cálculos de lo que podrían vender si hacen ésto o aquello. Y de hecho muchos planes de negocio se montan así, tirando de teorías y suposiciones. El asunto es que, por triste que pueda sonar, raros son los casos en los que las expectativas se cumplen al inicio. Es más, lo habitual suele ser que disten mucho de lo proyectado. Y bueno, las razones pueden ser varias: desconocimiento del mercado, carencia de formación, carencia de dotes de vendedor, etc. Por esa razón es importante que a la hora de desarrollar un plan de negocio tengáis los pies en la tierra y no os ilusionéis poniendo datos a diestro y siniestro.

    ¿Lo mejor? Que estudies bien a la competencia y situéis vuestras expectativas iniciales por debajo de una franja inicialmente estimada. ¿Vais a vender entre 100 y 500? Idead todo para sobrevivir con 50.Este punto está básicamente enfocado a quienes estén emprendiendo por vez primera y no tengan una experiencia, un equipo y un capital que les permitan afinar las proyecciones.

  2. Márgenes, stock y rotación

    Si vuestro negocio es comercio puro y duro debéis tener en cuenta tres aspectos fundamentales que le podrían hacer tambalearse: los márgenes, el stock y la rotación. Tres conceptos básicos en toda empresa que tendréis que calcular con mucho ojo.

    En lo que respecta a los márgenes, y a no ser que seáis una gran superficie como Media Mark y similares (cosa que dudo si es que estáis leyéndome), tratad de buscar un producto que os deje ratios superiores al 100%. A primera vista quizá a más de uno de los que andéis por aquí le parezca una salvajada, pero creedme cuando os digo que no lo es. Debéis tener en cuenta que de ahí tendréis que descontar nóminas, alquileres, servicios, etc. Un consejo: cuanto más exclusivo sea el producto más margen podréis ganar y menos competencia tendréis (aunque en principio también menos público objetivo).

    Por otra parte también está el asunto del stock, y especialmente si manejáis productos alimenticios o de gran volumen. ¿Tenéis espacio y movimiento suficiente como para haceros cargo de mercancías de ese tipo? Si vuestro negocio es el comercio a través de Internet utilizad el dropshipping o vended algo que podáis fabricar bajo demanda. La ausencia de stock os hará más eficientes y os permitirá gastar menos.

    Y finalmente la madre del cordero, la rotación. Este punto es clave, pues si os da por vender abrigos de bisonte en el Sahara de poco servirá que vuestros márgenes sean altos o bajos, o que tengáis stock o no. La clave está en rotar, así que si llegado el momento veis que algo se os empieza a quedar guardado no os lo penséis dos veces antes de sacarlo a la venta con descuentos. De hecho, dependiendo de la rotación que tengáis, podréis ganar más sacando márgenes menores.

    Vamos, que al final estos tres puntos son puro equilibrio; algo que tendréis que calcular con mucho cuidado y recurriendo a la experiencia.

  3. Proveedores chapuceros

    Ésto si que es la leche. Y lo gracioso del asunto (gracioso por no decir triste) es que os encontraréis problemas al respecto independientemente de que estéis emprendiendo en la red o fuera. ¡Los proveedores! En mis andanzas en Quimbaya, un minorista de cafés gourmet, me encontré con empresas que no comprendían que si pido 50 kg de ésto no quiero 20 kg de aquello y 30 kg de lo otro; que total, “como se parecen”… Y de igual manera hubiera agradecido en más de un momento que me hubieran avisado de la falta de stock antes de recibir el pedido. Y así con un largo etcétera. Pero vamos, que también me ha pasado con proveedores de hosting y demás. ¡En este país nadie se libra!

    Con ello quiero decir que no os dejéis comer la oreja, que debéis examinar antes de nada a la empresa en cuestión y ver qué comentarios ha dejado la gente en la red. También sería de mucha ayuda hacer una llamada al servicio de atención al cliente y ver cómo os solucionan una duda inventada; ahí podréis ver que tan buenos profesionales son. Y por cierto…

    … cuidado con “don barato”, pues como habréis escuchado en más de una ocasión, lo barato acaba saliendo caro.
  4. Ojo con la deuda

    Uno de los errores que cometí en el pasado a la hora de emprender fue invertir más allá de lo que hubiera sido lógico, y encima de una manera poco eficiente gracias a los demás pasos de este artículo. De hecho una parte la tuve que pedir al banco, y bueno, si bien pude pagar gracias a lo que os cuento en el punto cinco no voy a negar que lo pasé mal. A día de hoy, gracias a Internet, podéis emprender negocios con buena proyección poniendo una inversión mínima. Es decir, que no tendréis que fundir vuestros ahorros o endeudaros con el banco de turno. Y si decidís hacerlo pasad al siguiente apartado.

    Por cierto, en caso de pedir dinero prestado hacedlo con un banco o chiringuito similar; jamás pidáis a familiares o amigos. ¿Por qué? Pues porque si os veis en una situación financiera mala y no pagáis al banco, ”como mucho os denunciarán y embargarán”; pero con la opción de arreglar el desbarajuste negociando o amortizando las cuotas. Pero si en cambio dejáis dinero a deber a amigos o familiares e incumplís no solo quedaréis en evidencia frente a todos, sino que podréis destruir relaciones familiares y amistades de años. No merece la pena, ¿verdad?

  5. Pérdidas asumibles

    Si habéis decidido tirar de préstamos o líneas de crédito debéis tener una cosa muy en cuenta: en caso de que debáis cerrar el negocio tendréis que ser capaces de asumir las cuotas de esas obligaciones. Es decir, que tendréis que tener una vía de ingresos o un patrimonio que os garanticen la cancelación o amortización de los préstamos. Un sueldo, una segunda vivienda, etc.

    ¿Por qué? Pues porque puede darse la situación de que tengáis que cerrar el negocio. Y de hecho, y a pesar de que pueda dar una imagen de cenizo, os diré que atendiendo a las estadísticas un 80% de los negocios emprendidos por jóvenes fracasan en su primer año. Podréis pensar aquello de “a mi no me pasará porque soy la hostia al cubo”, pero recordad que todos aquellos que cerraron también lo pensaron antes, así que calculad bien hasta donde os podéis endeudar. Si llega el momento me agradeceréis este consejo.

  6. Fondo de contingencia

    Ya habéis visto que soy un poco cenizo, ¿verdad? Pues aquí va otra de cal: tened dinero guardado para cuando las cosas comiencen a salirse por la tangente. Muchas veces, mientras el emprendedor está en pleno desarrollo de su negocio, se da cuenta de que existe una falla en el planteamiento de todo y ve cómo podría solucionar el asunto cambiando ésto o aquello, quitando éstos productos y dando preferencia a lo de allá. Y claro, pues como os imaginaréis para ello necesitáis dinero; y me juego un potosí a que no habíais planteado ésto en el plan de negocio, ¿cierto? Bueno, pues procurad tener un dinero guardado para reforzar el negocio cuando toque o para asumir perdidas inesperadas durante un tiempo prudencial (calculad un año a ventas cero).

    Podréis endeudaros siempre y cuando no lo hayáis hecho previamente. ¿Por qué? Pues porque os subirán los intereses y, depende de cómo lo hagáis, os quedaréis pagando dos cuotas simultáneas; afectando así gravemente a la tesorería.

  7. Comentarios negativos

    Os van a poner verdes, os van a decir que vuestro producto es caro, os criticarán que no hagáis descuentos porque el otro sí lo ha hecho, y en general os tocarán las narices con comentarios que no vienen a cuento. No os preocupéis, pues en muchos casos provienen de personas que realmente no forman parte de vuestro nicho de mercado. Ahora bien, ojo con los comentarios constructivos y con aquellas críticas burdas o desafortunadas que tienen un cierto fondo de razón. ¿Vendéis pulseras de plástico a 200 euros? Quizá….

  8. No es no

    ¿Tenéis que hacer funciones de comercial? Pues entonces me gustaría recomendaros una cosa: no seáis pesados tratando de vender algo a un cliente que ya os ha dicho que no. Y lo digo desde dos puntos de vista, desde el de cliente y desde el de vendedor.En el primer caso me he encontrado con comerciales que no comprendían que me importara cuatro cuernos su producto y que educadamente estuviera diciéndoles que no. Y nada, como el jodido conejito de Duracell; dale que te dale. ¿Hay algo más incómodo? Y no es que no vayan a lograr una venta, sino que además estarán manchando la imagen de su empresa y quitándose de en medio a un posible cliente futuro. En cambio si ha habido comerciales a los que les he dicho no y lo han entendido a la primera. Eso, queridos amigos, me ha invitado a pensar en ellos de cara al futuro.

    Y desde el punto de vista del vendedor también he tenido la ocasión de vivir ésto, pues como emprendedor he tenido que tocar la puerta de muchas empresas. ¿Y sabéis qué? Que muchas veces, cuando me han dicho no la primera vez, y tras despedirme educadamente y dejando mi tarjeta y un folleto, he recibido llamadas tiempo después de esas empresas. Vamos, lo que os decía hace un momento pero a la inversa.

    Así pues, no deis la brasa. No merece la pena y quedaréis como unos gañanes.
  9. Perseverancia y dinamismo

    Que no os engañen, emprender no es un cómodo camino con pétalos de colorines; la verdad es que se parece más a un pedregal con espinas y abejas tocapelotas. Tened eso en cuenta y no dejéis vuestras ilusiones de lado. Tenéis que seguir adelante contra viento y marea y ser capaces de adecuaros a los cambios que os va exigiendo vuestra empresa. Al final no suelen faltar el sudor y las lágrimas por el camino. ¿Duro? Si, es lo que tiene.

  10. Control de gastos

    Y finalmente (pero no por ello menos importante) un asunto vital, los gastos. De hecho tan vital es que muchos emprendedores acaban fracasando por ello. Muchos se vuelven “demasiado alegres” cuando ven que la cuenta del negocio ingresa dinero, asignándose sueldos de cifras que no vienen a cuento, pasándose a oficinas en los mejores puntos de la ciudad, viajando en 1º (o como leches se llame ahora), comprando cosas que no hacen falta a corto plazo y demás. Y pobres de ellos cuando después les toca pasar una temporada con el rabo entre las piernas y sin contratos que ingresen dinero. ¿Qué hacer ahí? Pues rezar lo que se sepa y retroceder pasos, llegando en no pocos casos directamente a cerrar por no poder asumir las cuentas.

    ¿Consejo? Si llega más dinero del que esperabais guardad una parte en el fondo de contingencia y medid los gastos con mucho cuidado. Y si hay que hacer ampliaciones de plantilla o instalaciones adelante, pero siempre con los pies en el suelo y bien asesorados.

Diez consejos para emprender que os vendrán de fábula. Y si bien más de uno y dos son obvios, creedme cuando os digo que cuando hay dinero e ilusión de por medio la coherencia tiende a dejarse de lado. De hecho os podría dar más pautas que seguro os vendrán bien; pero bueno, visto que ya me he pasado de las 2000 palabras, como que mejor lo dejo para otra ocasión.

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